Sobre mí

Desde muy niño sentí fascinación por el paisaje. Al prinicipio sería solamente por su belleza, o por los recuerdos de experiencias familiares vividas. Pero poco a poco comencé a sentir atracción por las formas, los patrones, las texturas, los colores… y las incontables interacciones visuales que entraña cualquier escenario natural.

Por otro lado, mi formación de ingeniero civil especializado en el trazado de carreteras y ferrocarriles y los años en los que ejercí la profesión me enseñaron a leer el territorio de una manera muy particular. Estudiaba cómo las líneas podrían recorrer y adaptarse el paisaje, cómo las formas se relacionan entre sí y cómo la geometría es capaz de aparecer de manera natural en el entorno. Con el tiempo descubrí que esa misma mirada también influía profundamente en mis fotografías de paisaje.

Mi fotografía nace precisamente de esa forma de observar e interpretar esos entornos en los que siempre me gustó estar. Una mirada que combina emoción y análisis, intuición y geometría.

«A través de mis imágenes intento mostrar no solo la belleza del paisaje, sino también el orden oculto que existe en él. Ese delicado equilibrio entre naturaleza, luz y geometría que aparece durante un instante y desaparece al siguiente. Mi trabajo consiste en reconocerlo cuando sucede y compartirlo con quienes contemplan mis fotografías»

Cuando estoy frente a un paisaje, no busco únicamente una escena espectacular. Busco equilibrio, estructura y armonía. Me atraen las líneas que guían la mirada, las repeticiones, los ritmos visuales y los patrones que la naturaleza dibuja de forma espontánea. Una costa erosionada por el mar, las ondulaciones de la arena, las formas de las nubes o la disposición de las rocas pueden convertirse en elementos tan importantes para mí como la propia luz.

La luz, precisamente, es el lenguaje con el que el paisaje cobra vida. Es la herramienta que transforma formas en emociones y escenas cotidianas en imágenes capaces de detener el tiempo durante unos segundos. Por eso dedico gran parte de mi trabajo a comprenderla, anticiparla y esperar pacientemente el instante en que todos los elementos encajan.

Soy un fotógrafo meticuloso por naturaleza. Disfruto planificando salidas, estudiando mapas, analizando previsiones meteorológicas y regresando una y otra vez a las mismas localizaciones. Creo firmemente que la paciencia es una de las herramientas más importantes de un fotógrafo de paisaje y que muchas de las mejores imágenes son el resultado de la perseverancia más que de la casualidad.

Desde hace años tengo el privilegio de ser embajador de OM SYSTEM, una marca cuya filosofía encaja perfectamente con mi forma de entender la fotografía. Su apuesta por equipos ligeros, resistentes y pensados para la exploración me permite centrarme en lo esencial: caminar más, llegar más lejos y dedicar toda mi atención a la creación de imágenes.

Más allá de la tecnología, comparto con OM SYSTEM una manera de vivir la fotografía basada en la experiencia, la conexión con la naturaleza y la libertad de movimiento. Porque las mejores fotografías no suelen encontrarse al lado del coche, sino después de horas de búsqueda, observación y esfuerzo.

A través de mis imágenes intento mostrar no solo la belleza del paisaje, sino también el orden oculto que existe en él. Ese delicado equilibrio entre naturaleza, luz y geometría que aparece durante un instante y desaparece al siguiente. Mi trabajo consiste en reconocerlo cuando sucede y compartirlo con quienes contemplan mis fotografías.